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Guetos, descentralizacion y mercado

gueto.
Del it. ghetto.

  1. Judería marginada dentro de una ciudad.

  2. Barrio o suburbio en que viven personas marginadas por el resto de la sociedad.

  3. Situación o condición marginal en que vive un pueblo, una clase social o un grupo de personas.

Fuente: RAE

Es curiosa la discusión que se da con respecto a catalogar de “gueto vertical” a los flamantes edificios de Estación Central que entraron en la polémica por el ex candidato presidencial y hoy Intendente de la RM Claudio Orrego.

No son pocos los actores involucrados: la Municipalidad, que quiere ver crecer a su comuna y sus arcas; la Intendencia, que –aleluya– está velando por el desarrollo armonioso de la región/capital; los inversionistas, que ven en estos departamentos la posibilidad de hacer un buen negocio (nota: soy uno de esos, pero no en estos dptos); los propietarios que viven en esos departamentos y los miles de arrendatarios, que ven como se estigmatiza su vivienda y el omnipotente mercado, que fluyendo sin control nos deja con este problema.

¿Cómo llegamos a este punto, donde los que viven ahí están “felices” de hacerlo mientras que para los expectadores nos parece aberrante? Felices de la casa propia, de vivir cerca del metro, de tener un hogar, de hacer fila en el ascensor para subir al piso 42. Es que la alternativa al gueto vertical es vivir, primero, lejos, y quizás no con mucho más espacio. Porque Santiago es hoy un imán descontrolado para provincianos y extranjeros, que terminamos acá por el poco desarrollo estratégico que tienen nuestras regiones. Si estuviésemos entre ceja y ceja de Kim Jong-un, con un misil de cortísimo alcance nos haría bolsa.

Es terrible que aceptemos vivir así, pero mientras no se aborde con seriedad la descentralización en Chile, vamos a tener que acostumbrarnos. Porque si Estación Central fuese una comuna con un plano regulador como debiera ser, encargándose de un crecimiento sustentable y armonioso, toda esa gente también estaría en Santiago, y el problema cambiaría de comuna o se manifestaría de otras formas como en 2 horas de viaje al trabajo, cosa que no es extraña ya para millones de capitalinos.

Imágen: Guetos verticales comerciales en llamas

Éxodo

Escape (cc) JTM

Cada año en semana santa: el precio de pescados y mariscos, el golpeteo de pecho de algunos que durante el año nunca se acordaron de su iglesia, la normalización de los precios de los buses interprovinciales -porque recuerde usted que todo el año lo precios están en promoción, y que solo en esta fecha los buenos empresarios del transporte cobran lo justo- y los tacos, peajes, eterno reclamo para el habitual escape de todo quien pueda darse el gusto de salir de la capital. Todo el mundo tratando de escaparse unos minutos antes el jueves ‘para no agarrarse el taco’, para llegar donde han soñado estar siempre.

¿Que me dice esto? Que sencillamente la gente no esta contenta con el lugar donde vive. Apenas tiene un día extra en un fin de semana (¡un día!), se va: a provincias, a regiones, a la playa o al campo.  ¿A cuanta de esta gente no le encantaría vivir donde va ese fin de semana? ¿Cuánta de esta gente podría ser mas productiva viviendo en el lugar donde es feliz? ¿Por qué nos conformamos con un dulce ínfimo de 3 días?

Se trata de calidad de vida. ¿Por qué los últimos gobiernos coinciden en hacer crecer Santiago, teniendo tanto territorio, sabiendo que la ciudad está colapsada? ¿Por qué nos hacen ver como un éxito el récord de ventas de automóviles que cada año se rompe? Pareciera que sólo el éxito económico, de números azules, es lo que importa. La forma en la que viven las personas, eso da lo mismo.

A usted señor político tradicional, usted, que ve que sólo las encuestas valen y que ya hacer carrera política no significa aumentar las posibilidades de alcanzar un cargo superior, a usted, que sabe que debe desmarcarse de la lógica de derechas e izquierdas, pero que no sabe cómo hacerlo, le propongo un relato aglutinador, un proyecto país por el cuál la gente se estorbaría detrás -según mi modesta apreciación: la conquista de Chile o la regionalización del país. Pongamos en la agenda como tema central el aumentar la calidad de vida, potenciemos las bellas ciudades de Chile, mejoremos la infraestructura, motivemos a las empresas y a la gente a instalarse en regiones, generemos empleo de calidad y apostemos por un país desarrollado. Incluso hay razones estratégicas para pensar en potenciar los centros urbanos regionales: ¿Qué país es mas fácil de invadir, uno en donde todo el poder está centralizado u otro con varios nodos potentes? Vaya y vea usted el ejemplo de los Países Bajos (+-16MM háb.) y su capital, Amsterdam, con 750.000 habitantes, donde el medio de transporte mas utilizado es: la bicicleta. Un lujo.

A nivel ciudadano no podemos quedarnos de brazos cruzados y esperar lo que nuestros sabios y desinteresados políticos puedan sugerir en la materia, sin embargo, la desorganización hace complicada la actividad de manera unificada: Nos falta un Descentralización 2020. ¿A usted también le interesa el tema? Conversemos!

La hipótesis aquí es que no mas a los eslogan vacíos y 100% marqueteros, el pais ya supero (quiero creer…) la política 1.0 y sus lógicas prehistóricas de arriba y abajo o izquierdas y derechas. Hay un cansancio del discurso tradicional donde siento que una misión país puede ser una alternativa a aglutinar equipos y fuerzas y eventualmente sostener una candidatura presidencial. Es verdad, no podemos centrarnos exclusivamente en un solo tema, pero podemos tener una guía única, una visión, un objetivo sobre el cuál todas las políticas en los distintos ámbitos de la sociedad estén dirigidas. Temas transversales y urgentes nos sobran: la centralización del país y la educación son mis principales candidatos.

Un par de horas antes de publicar este artículo, leo el dossier semanal de El Post: Descentralización: una trayectoria posible. Muchos antecedentes mas serios que los aquí expuestos sobre esta materia.

P.D: El catalizador de este artículo fueron los huevos de pascua del domingo de resurrección.